¿Tú crees en el karma, Diablo Guardián?... te lo pregunto porque a veces creo que a la vida le pagué por adelantado. Por eso no uso rímel ¿ajá?, por eso de que luego con tanta pinche lágrima ando pareciendo yo mapache. Eso me pasa por atrabancada, porque luego me da por creer que nomás con cerrar los ojos o fondearme tres caballitos de tequila se me van a cumplir los deseos. Una va y hace lo que se le ocurre, lo que se le antoja o lo que sea, y a veces el destino te sigue la corriente un ratito para luego cerrarte la puerta en las narices como diciendo
Mira, tontita, te jugué chueco otra vez y caíste. ¿Apoco te creíste el cuentito del man of your dreams?... (que no es lo mismo que el
Prince Charming, cabe aclarar)...
Así que ahí me tienes, Diablo Guardián, chillando como escuincla enamorada todavía con la ropa tibia en la maleta, lencería nuevecita incluída. Y no es que yo no esté ya acostumbrada a estar sola ¿me entiendes?, sino que espero que tan siquiera me manden a la chingada como Dios manda.
Srita. Andrea, ¿usted a qué se dedica? A causar lástimas con el amor fallido, pa' servirle a usté. Y es que imagínate, Diablo Guardián, a ésta muñequita soñando acá con el cuento de hadas con locación en el desierto y la cabeza en las nubes cual quinceañera, ¿ajá? ésta pobre que ni en avión se le puede escapar a su destino.
"Manual de la cotidianidad insoportable" por: Andrea G. Capítulo I: Trucos de maquillaje pa' que nadie note cuando ha llorado. Patético, ¿verdad? pero ¿qué pasaría, Diablo Guardián, si los milagros que Dios me debe se los cobro mejor a todos sus demonios?, ¿crees que así me dejen de llover los madrazos?... Supongo que mientras tendré que practicar la sonrisita hipócrita y cubrir mis preciosas pestañas con rímel
waterproof pa' que como siempre nadie se de cuenta que me arrancaron otro pedacito de mi pobre corazón.
Srita. Andrea, ¿ahora a dónde se dirige?A la chingada, que ya me estoy acostumbrando.
¿Me acompañas, Diablo guardián?
xoxo