sábado 3 de octubre de 2009

Cabo cumpleañero.

Ay, Diablo Guardián, perdóname por el inmisericorde abandono de este blog, pero la verdad es que tú mejor que nadie sabe que esta muñequita no ha andado nada inspirada, ¿ajá?... Pero pa' que veas que soy buena y que no te he olvidado, te traje un recuerdito de mi viaje de cumpleaños, en donde por cierto me la pasé increíble, gracias por preguntar. Me largué a los Cabos todo pagado cortesía de un amiguito. Y ¿qué crees, diablo de mi guarda? hasta tuve mi propio pastel con todo y velita pa' pedir mi deseo, que por supuesto no te voy a decir cuál fue porque qué tal que en una de esas se me ceba, y yo ya no estoy para esas cosas. Lo único que te puedo decir es que este año pinta bien, y que pretendo que ésta sonrisita no se me borre de estos labios que tanto te gustan hasta que me traigan mi próximo pastel.



xoxo

jueves 20 de agosto de 2009

Y las hormigas se chingaron el pastel.

No puedo decir que tenga yo tan mala suerte, Diablo Guardián, por que casi siempre acabo yo enredándome con bomboncitos dignos de portada de revista (o de wallpaper, pues). Y luego pienso que a lo mejor a mi en esta vida me tocó ser La Chica del Pastel, ¿ajá?, esa que se regalan de cumpleaños para adornarse con el merengue un rato, pero que al otro día olvidan en el cuarto de algún hotel. O quién sabe, no sé. Me he llegado a creer tanto el papelito que ya hasta le agarré el gusto: me sé de memoria qué hará el bombón en turno cuando le enseñe el escote, o cuando me muerda los labios como que no quiere la cosa. ¿Me entendiste ya como?... Yo acá con carita de no rompo un plato pero con una propuesta descaradísima bajo las pestañas, ¿ajá?... Y es que así es más fácil, Diablo Guardián, hacer como que no me importa. Como que la inalcanzable es esta muñequita que se viste a la mañana siguiente y pide un taxi antes de que sea el bombón el que le cierre la puerta en las narices. Sí, la muñequita del pastel, pues. Perdón, has de pensar que soy un horror, y en una de esas no te andas equivocando tanto. Si te soy sincera, hay veces que sí me han dado ganas de quedarme en los brazos de alguno de esos que luego te sorprenden, ¿ajá? pero después pienso: No. Pa' que yo me quedara, éste tendría que ser huérfano porque yo ya no estoy pa' estar aguantando suegros. Y tendría que saber bailar salsa. Y soportar mi música. Y tendrían que cagarle los perros porque a mi me cagan los perros. Y sobre todo tendría que estar dispuesto a hacerme la Chica de SU Pastel. Y como eso no va a pasar, pues mejor me voy corriendo antes de que me alcancen las culpas o se me acabe el gustito.

¿Te confieso algo, Diablo Guardián?... Ésta última vez sí quería quedarme. Me quedé tres días y me volví Campanita, ¿ajá? y a los tres días la vida me dijo: No, mijita, tú no naciste pa' ser Campanita, tú naciste para ser La Chica del Pastel. ¿Qué no te encantaba el merengue, preciosa?...
Y aquí me tienes, todavía con ganas de quedarme. Speeding with no direction, ¿ajá?... pero a mi no me funcionan así las cosas. ¿Te imaginas el chasco, La Chica del Pastel enamorada del bombón en turno?...
Mejor ni me contestes, Diablo Guardián, porque a lo mejor coincidimos en la respuesta:
Yo sí.

xoxo

miércoles 29 de julio de 2009

Waterproof.

¿Tú crees en el karma, Diablo Guardián?... te lo pregunto porque a veces creo que a la vida le pagué por adelantado. Por eso no uso rímel ¿ajá?, por eso de que luego con tanta pinche lágrima ando pareciendo yo mapache. Eso me pasa por atrabancada, porque luego me da por creer que nomás con cerrar los ojos o fondearme tres caballitos de tequila se me van a cumplir los deseos. Una va y hace lo que se le ocurre, lo que se le antoja o lo que sea, y a veces el destino te sigue la corriente un ratito para luego cerrarte la puerta en las narices como diciendo Mira, tontita, te jugué chueco otra vez y caíste. ¿Apoco te creíste el cuentito del man of your dreams?... (que no es lo mismo que el Prince Charming, cabe aclarar)...

Así que ahí me tienes, Diablo Guardián, chillando como escuincla enamorada todavía con la ropa tibia en la maleta, lencería nuevecita incluída. Y no es que yo no esté ya acostumbrada a estar sola ¿me entiendes?, sino que espero que tan siquiera me manden a la chingada como Dios manda. Srita. Andrea, ¿usted a qué se dedica? A causar lástimas con el amor fallido, pa' servirle a usté. Y es que imagínate, Diablo Guardián, a ésta muñequita soñando acá con el cuento de hadas con locación en el desierto y la cabeza en las nubes cual quinceañera, ¿ajá? ésta pobre que ni en avión se le puede escapar a su destino. "Manual de la cotidianidad insoportable" por: Andrea G. Capítulo I: Trucos de maquillaje pa' que nadie note cuando ha llorado. Patético, ¿verdad? pero ¿qué pasaría, Diablo Guardián, si los milagros que Dios me debe se los cobro mejor a todos sus demonios?, ¿crees que así me dejen de llover los madrazos?... Supongo que mientras tendré que practicar la sonrisita hipócrita y cubrir mis preciosas pestañas con rímel waterproof pa' que como siempre nadie se de cuenta que me arrancaron otro pedacito de mi pobre corazón.

Srita. Andrea, ¿ahora a dónde se dirige?
A la chingada, que ya me estoy acostumbrando.
¿Me acompañas, Diablo guardián?

xoxo

miércoles 20 de mayo de 2009

Impares.

Nunca me han gustado los números impares. Desde chiquita me dieron desconfianza, les tenía como que tirria. A todos, pero más al tres. El uno todavía te lo aguanto por simple y solitario, por que siempre se me hizo como medio loser, ¿ajá? pero al tres no lo soporto. El tres es amorfo y obligado. Es donde se toman las decisiones que no queremos tomar. O sea es algo así como el pretexto para decir sí a algo que en realidad queríamos decir que no. El tres es el número con el que me puedes llevar al Infierno, tres es la hora en la que se despiertan los demonios, ¿me entiendes?... Y odio tanto al tres que siempre he preferido aventarme al dos y medio o al dos y cuarto o hasta a veces lanzar los dados con los ojos cerrados y sin contar nada. Y sobre todo, odio al número tres porque soy un tres por todos lados. Ni siquiera necesitas acercarte pa darte cuenta: se me nota a leguas.

Tú has de saberlo mejor que nadie, Diablo Guardián, porque yo he venido a ser el tres que se te ha clavado entre esos ojitos que me vuelven loca, no me digas que no. Tú una vez me dijiste que no jugabas dominó porque para eso de los números nomás eras malísimo, y yo te creí de inmediato porque así encuerados en tu cama éramos un uno y un tres bien juntitos comiéndonos a besos con un dos al que habías decidido olvidar por un rato, ¿ajá?... así bien mierda. ¿No se te hace muy mierda, Diablo Guardián, que yo sea un pinche tres cuando sabes perfecto que a mi me van mejor los números pares de nacimiento?... Pero haz lo que quieras, yo de aquí no me muevo. ¿Ves cómo puedo ser de necia, Diablo de mi guarda?, ¿ves por qué no se me quita el tres de entre las piernas? ¿Te das cuenta?... pero eso sí, mejor un tres tatuado en tu divina sonrisita que un dos pintado así clarito a lápiz. Porque aunque nomás no se te den los números ya lo tienes muy claro, darling, no te hagas. Lo tienes tan claro que traes la goma de borrar en la bolsa del pantalón.

xoxo

miércoles 6 de mayo de 2009

Acuerdos.

No, me rehúso. Bastante trabajo me costó salir con vida de la última vez que se me ocurrió, si no enamorarme, por lo menos si creerme el cuentito del happy ending como para ahorita que apenas voy agarrando vuelo volver a firmar exclusividades, ¿ajá?. No y no. Y sí, obvio me gusta que me llegue el mensajito de 'estoy pensando en ti', que me regalen la Luna y me deséen buenas noches, pero de ahí a que yo te conceda tus tres deseos hay mucha diferencia, ¿me entiendes?... ahorita no. Mal timing, corazón: no te enamores de mi. O enamórate si quieres, pero a mi no me pidas nada. Te daré lo que quiera darte mientras me entretengas; así está la oferta. Aprovéchame, que eso sí puedo asegurarte voy a ser una de las mejores experiencias de tu vida. Osea sí, te dejo que me consientas siempre y cuando me dejes volar: soy demasiado débil como para andar haciendo promesas al aire, ¿ajá?... sobre todo si mi Diablo Guardián anda todavía rondando por mi necia cabecita con su playera roja y su sonrisita encantadora a la que no me puedo resistir...

xoxo

jueves 23 de abril de 2009

Gracias.

¿A qué mujer no le gusta que le digan cosas bonitas, que la piensen, que se la imaginen y de ser posible le compongan a una algunos defectos? Yo no conozco a ninguna. Y qué mejor cuando una se mete, sin querer y sin saber, en los sueños de alguien, ¿ajá? así como que no quiere la cosa. Vayan a ver el blog de Choko. Ando en las nubes, me hicieron el día. Hacía muchísimo que nadie me dedicaba un sueño así de lindo, y menos de larga distancia.

Saliendo de la chamba correré a comprarme un vestidito blanco y negro que deje ver mis rodillas.

xoxo

jueves 16 de abril de 2009

Sentencia No. 1.

Baila. Baila para mi. Fascíname, encántame, paséate, ven tras de mi. Levanta mi chamarra que se me cayó al piso quesque sin querer y rózame el hombro con la punta de tus dedos también quesque sin querer mientras la pones caballerosamente en el respaldo de la silla, tan educadito como siempre, ajá. Y mientras bailas y me fascinas y te paseas yo me quedo calladita, me rio así como que no quiere la cosa, y jijijí jojojó para que te des cuenta que me importas sólo lo necesario, ¿ajá?, ni te creas que tanto. O sea nomás me ando haciendo pendeja igual que tú, arrastrándome como víbora esperando que des un paso en falso para morderte un pie y esparcirte un poquito de mi veneno en tu sangre. Porque yo sé que me ves y piensas: guau, acá debe de estar más divertido. Y pues sí, si no te habías dado cuenta de eso es porque eres más güey de lo que yo creía. Que conste que ya estás avisado: de esta no te salvas, Diablo Guardián. Te sentencio a que hoy en la noche cojas con tu noviecita santa pensando todo el tiempo en mi.

xoxo